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El arte de la injuria y el humor en la ensayistica argentina. Ramón Doll y Arturo Jauretche. Vidas paralelas. Vidas divergentes.

 

Autor: Loja García, Fabricio Santiago.

 

 

I- Introducción:

 

El pasado siglo XX nos ha dejado una rica herencia en ideas, practicas políticas e  imaginarios sociales de representación. Este trabajo pretende hacer notar la impronta de un estilo olvidado, no cultivado en los últimos años, y en ultima instancia considerado, como alguna vez menciono Aníbal Ford, pensamiento que bordea "las orillas de la ciencia".

La referencia es al llamado Ensayo Político como estilo literario, que si bien ha sido despectivamente empujado de los programas de estudio perteneciente a las ciencias sociales, no desapareció nunca como lectura de practicas militantes.

La interpelación moral, el apasionamiento en la escritura y el posicionamiento de quienes esgrimieron la pluma del ensayo, ha provocado, sin duda, una colisión con las modernas ciencias sociales y este peculiar estilo argentino.

Este estilo a sido destrozado, vilipendiado, puesto bajo siete candados y  enviado, en el  arcón de los recuerdos a librerías de Viejos & Usados, como rareza para curiosos o intolerantes nostálgicos de una Argentina, que al parecer, poco o nada tiene de democrática.

El paradigma instalado con la reapertura democrática vociferador de eslóganes tales como "el fin de los grandes relatos" y elaborador con categorías científicas del grondoniano concepto del "enano fascista"(que en el fondo alberga cada persona), satanizó aquellas lecturas pregoneras de variadas formas de emancipación, achacándole ser, en otros términos por supuesto, la conciencia de un sujeto oprimido que generaba a su propio sujeto represor.

Pero no es este el nudo problemático del trabajo, ya a fines de los 80´ Daniel García Delgado había retrucado, a los teóricos de las nuevas ciencias sociales, esgrimiendo que si no encontraban  en las raíces populares tendencias democráticas era porque muy bien no buscaban.

La temática especifica, aquí expuesta, trata de encontrar algunas claves como: ¿porque pensamientos considerados como irracionalistas, intuicionistas y sin rigurosidad científica, han tenido efectos altamente movilizadores en cuanto a generar imaginarios, polémicas confrontaciones y fundamentalmente modismos y contundentes formas de situar a políticos e intelectuales?.

Es en este punto en que retomamos a  dos divergentes figuras del ensayo argentino con particulares y compartidos estilos de escritura, pero con diferentes ópticas de abordaje respecto a problemáticas. Con criterios, que si bien se encuentran en las profundidades del analisis, en algún momento, difieren en forma notoria respecto al modo en que se interpela al otro y sobre los caminos  políticos a transitar. Propongo una breve reseña de los personajes cuyas claves biográficas nos mostraran algunas puntas para entender tan notables estilos.

 

 

***

 

II- A Ramón Doll, pertenece, sin desechar aspectos irónicos y chacoteros de su lenguaje, el arte de la injuria como estilo descalificador de personajes y adversarios ideológicos. Marcamos dos aspectos importantes para comprender a Doll:

 

                              1-Rasgos Biográficos.

 

                              2-Tecnica de la Injuria.

 

1-El itinerario político e ideológico de Doll es bastante peculiar, lo que provoca en el lector que aborda su obra cierta simpatía en su pensamiento inicial y una repugnancia decepcionante al ver la forma en que tan poderoso y profundo  pensamiento se humilla en la reacción desencantada sin vuelo.

Doll nació en 1896 y fue abogado de profesión. Data de su adherencia juvenil al anarquismo su primer libro, elogiado años después por el mismo Osvaldo Bayer, El caso Radowitzky. Posteriormente como activo militante del Partido Socialista es redactor de la izquierdista revista Claridad, donde comienza a hacer gala de un estilo desmitificador y mordaz que pone en ridículo sin retorno a consagrados literatos. De esta época data su agudo analisis de la obra de Ricardo Guiraldes Don Segundo Sombra y su caracterización de la figura de Paul Groussac.

Socialdemócrata en lo político, mitrista en lo histórico y positivista en lo filosófico, son acompañados sus analisis de un filoso democratismo, al encuentro siempre de un pensamiento autentico. Confrontando por entonces con La gran Argentina de Leopoldo Lugones, condena también a la persona de Enrique Ferri por su salto del socialismo al fascismo, camino que el mismo, sin saberlo, trágicamente recorrería.

Su posicionamiento en 1931 del lado de la derechista escisión encabezada por Federico Pinedo y Antonio De Tomasso en el Partido Socialista Independiente  le provoca cierto replanteo de perspectiva histórica y si bien vuelve al núcleo del partido, al poco tiempo comienza un nuevo trajinar.

Es por el aporte de interpretaciones del pasado nacional, rescatado por una corriente historiográfica surgida dos décadas después y conocida como "revisionismo socialista", cuyos principales ideólogos fueron: Jorge Abelardo Ramos y Jorge Enea Spilimbergo.

La valoración de la figura de Urquiza, su visceral antimitrismo mantenido hasta en final y la ubicación de Alberdi como pensador nacional arremetedor de la Argentina pos- Pavón, lo encuentra para mediados de la agobiante "Década Infame" compartiendo un incipiente espacio ideológico en el semanario antiimperialista Señales junto a Raúl Scalabrini Ortíz, Arturo Jauretche y Manuel Ortíz Pereira. Espacio donde prima un nacionalismo popular anti - oligárquico de corte yrigoyenista.

A fines de la década del 30´ la decepción colectiva, que provoca el suicidio de grandes personalidades argentinas, se suma en el caso de Doll al silenciamiento al qué es sometido y a su perdida de fe en la transformación social por parte de las masas.

Estas pesadumbres lo orientan a refugiarse en  el  Instituto de Investigaciones Históricas. Juan Manuel de Rosas, donde comparte su aislamiento junto a personalidades, antes por el denigradas, propias del nacionalismo patricio, Julio Irazusta y Roberto de Laferrere. Compañias que le harán volcar  sus simpatías en el conflicto mundial hacia las fuerzas totalitarias del eje.

Comienza, de esta manera, su decadencia intelectual donde expone descaradamente  antidemocratismo, antisemitismo y su, ahora, desprecio por las masas inmigrantes. Su colaboración en pasquines abiertamente reaccionarios y defensores del "Nuevo Orden" como Cabildo y El Pampero nublan definitivamente su aporte analítico, dejando lugar al prejuicio y al insulto propio del resentimiento y falta de esperanza. 

Publica en este marco, principios de la década de los 40´, dos textos de poco aliento  Del servicio secreto ingles al judío Dickmann e Itinerario de la Revolución Rusa donde expone sin tapujos sus nuevas preocupaciones.

Tras el golpe de junio de 1943 sus amigos nacionalistas le dispensan algunos cargos administrativos en la órbita estatal, espacio perdido ante el ascenso del movimiento de masas.  A partir de este momento un mutismo ante las nuevas problemáticos nacionales lo encuentran sin tener, practicamente nada que decir hasta su muerte en 1970.[1]

 

2- Sobre la injuria, su arte y elaboración, podemos sostener que es una técnica cuyo mecanismo fundamental es el de descalificar de un modo grosero, preferentemente iconoclasta y sobre todo fisurador, a imaginarios y relatos oficiales.

Su principal referente no es Doll, sino otro nacionalista desfachatado y contemporáneo. Este era Ignacio Anzoátegui, quien para Homero Manzi era "el que se había metido con todos los próceres menos con el que había dejado un diario de guardaespaldas". De prosa destructora, su obra contiene dos méritos. Por un lado bajar del bronce  a los principales personajes de la historia nacional y  por otro  humanizarlos mediante  la ridiculización.

Así sostenía en 1938 en su clásico Vida de Muertos, entre otras barbaridades que "Rivadavia emprendió hijaputezcamente una política contra la Iglesia", Alberdi "Dijo gobernar es poblar y se quedó soltero" y en el colmo de los desvaríos racistas y reaccionarios que Sarmiento "Introdujo tres plagas: el normalismo, los italianos y los gorriones".[2]

Esta prosa irritante, no exenta de graciosa irreverencia, muestra los modos en que los primeros revisionista, nucleados en torno a la figura de Juan Manuel de Rosas en los primeros 30´, buscaban en una ofensiva irrespetuosa desacralizar la historia oficial.

Este conservadurismo culto,  que transforma al interpelado en un personaje inlevantable luego de una burlesca tropilla de  ingeniosa mofa,  es la que campea en este Doll insultador. Caracteristicas que  ya habitan en él desde su juventud  desmitificando  verdades consagradas  en pos de  una cultura autentica.

No es conveniente realizar como diría Alejandro Dolina "psicología en pantuflas", pero puede aventurarse describir la enjundia lapidaria y destructiva de Doll, en su etapa nacionalista, motivada por el desanimo, pesimismo e inseguridad expuestas en sus descalificaciones largamente alejadas de su anterior  precisión conceptual esgrimida con inteligente ironía.

Como botón de muestra, figura en la obra de Doll una pieza perteneciente a la critica literaria, que merece figurar en cualquier antología sobre exabruptos nacionales. Su víctima es Aníbal Ponce reconocido intelectual del Partido Comunista de la República Argentina al que con motivo de un aniversario de su muerte es objetos de elogios por parte de una amplia y variada gama de personajes consagrados.

El Doll que se despacha con esta tanda de calificativos urticantes es el nacionalista de 1939. El critico articulo se titula Aníbal Ponce, el pobre hombre[3]. Observemos en encuadre analítico, como elabora, su impronta corrosiva en cinco momentos:

a-Esbozo del marco social.

b- Construcción del personaje.

c- Descalificación al responsable de lo que es  el personaje.

d- Autofabricación del personaje.

e- Deshonestidad intelectual.

 

a- "Seamos justos. La aflicción al velorio, a llorar a moco tendido  por la muerte de los hombres que se ignoran en vida, no es monopolio de las clases populacheras sino de todas... Veinti tantos años de tango con bandoneón, embadurnado de melaza y azúcar gorda, han contribuido seguramente  a degradar el fondo patético de la raza".

b- "... hombre antipático,  sin intimidad, sin comunicación cordial con los amigos, durante su vida; pero al que una vez difunto, todos los grandes y pequeños cocodrilos plañideros del izquierdismo resolvieron acompañarlo a la ultima morada con ayes desgarradores y siniestras lamentaciones ... Alberto Gerchunoff, al que siempre le importaron un pepino los escritores de las nuevas generaciones, fabrico un editorial fúnebre en el que decía que Ponce "hablaba con lentitud, en voz baja, con ademanes pausados..."; lo habría confundido con Podesta Costa, porque Ponce tenia la voz chillona  y la conversación sincopada y femenil".

c- "Ponce fue siempre un hombrecillo en toda la extensión del diminutivo, con la desgracia para él de haber caído en su adolescencia  en manos de aquel napolitano fumista  y corrosivo que se llamo José Ingenieros. Este dañino destructor  de todos los anhelos generosos, de todas las vocaciones heroicas, que  no se dan sino a los 20 años; este José Ingenieros  que se complacía especialmente  en torcer,  en equivocar,  las inclinaciones juveniles, le hizo a Aníbal Ponce la broma criminal de convencerlo de que él, era  demasiado inteligente para medico,  y lo indujo  a dejar la carrera estando  en 4° año de medicina.

Sin embargo, Aníbal Ponce -calva de siete reflejos, lentes bicicleta,  aire auténticamente asnal- era excelente, un hasta naturalmente maquillado candidato  para medico partero  de parroquia, sin prejuicio  de inofensivas incursiones literarias.

El gran cachafaz  de las letras y las ciencias realizo con Ponce lo que construiría su capo laboro, es decir el de entusiasmar con falsas vocaciones  a los ingenuos que iban  a parar  a sus peñas de café o a su consultorio. A un militar que le daba por escribir coplas, lo convencía de que debía dejar el ejercito y aprender la quena. A un poeta lo convencía  de que era ladrón y debía robar. ¡Y este histrión es todavía llamado maestro por Sánchez Viamonte!".

 

d- "Ponce no tiene ninguna garra de escritor; su prosa es igual a todas que vegetan por ahí, en los informes de laboratorio, en las revistas de Universidad, frascos de formol con secciones transversales de vísceras...

Puedo afirmar que Aníbal Ponce no tenía un concepto claro del marxismo, del que apenas libó en esa primera capa de la librería comunista de hace 20 años. Diferencias sustanciales como las del materialismo mecanicista y el dialéctico, Ponce no las comprendió jamas, con la grosería e insolvencia con que lo hacia Ingenieros, cuando era algo que zamarreara el pueril agnosticismo y cientificismo de aquel tano embrollón chirigotero. Las obras de Ponce han recorrido el destino fatal de los muestrarios de erudición barata... libros somníferos que van a los osarios de Palumbo  y terminan nivelando las patas de las mesas... son siempre esa cosa remanida, quimificada y kilificada por doscientas digestiones sucesivas del profesor de 4° año del Nacional entre el letal bostezo del un alumnado que se dedica con ahínco a seguir el vuelo de las moscas".

e- "La obra marxista o si se quiere llamar revolucionaria de Ponce... tiene no sé  que de  falso e insincero; parece que  Ponce al hablar de "revolución" y "proletariado", "bandera roja y leninismo" pensara mas en la rabia de los burgueses, que en el sufrimiento de las masas. No había llegado Ponce, si había llegado, al marxismo, por una consustanciación real con las masas  revolucionarias a las que no conocía ni se había mixturado con ellas, encerrado todas las tardes  en su remolona garconniére, bien guarnecido y confortable refugio de soltero. Pero le agradaba, si, dar una conferencia ante pequeñas  burgueses estudiantes de la reforma universitaria y ahí decir algo que lastimara el amor propio de renovadores y revolucionarios mozalbetes. ¡Aníbal Ponce no quería la revolución pacifica!. A él  había que servirle la otra, la sangrienta, la que taja, la que hiere, la que mata... Y miraba de reojo, observaba con sonrisa ratonil el efecto que eso causaba en los tibios y prudentes.

Alguna vez leímos una carta de Aníbal Ponce cuando estuvo en Moscú. "¡Ah! ¡Que dicha, que alegría, que maravilla. ! Pero si me parece un sueño", esas eran las exclamaciones de colegiala en vacaciones, y era que había visto cosas como la de pesar párvulos en la balanza comunista (estrictamente exacto y publicado en un reportaje de MUNDO ARGENTINO)

... llego a España después de la revolución del 34, de donde vino enojado con los obreros de Asturias porque estos no disparaban tiros de noche por  angustiar demasiado a la población.  Ese asomo de piedad, de dudosa procedencia,  lo irritaba a Ponce, perfecto tipo de intelectual egoísta  y  comodón  que no hubiera sido capaz de la menor lastimadura  por la revolución social.

No podemos permitir que ORIENTACIÓN  especule con cierta sensiblería llorona de la gente haciendo alrededor de Ponce  el viejo cuento de los "proscritos", el "pan amargo de la emigración".  Ya lo hizo el radicalismo hace pocos años con los exiliados de Ushuaia (Peco vino pesando diez kilos de mas).

Si resulto víctima de alguien, lo fue de las fumisterías de un travieso meridional  como Ingenieros que en mala hora lo convenció de  que dejara el laboratorio de psicología experimental, donde pinchaba ranas y conejos y anotaba el tiempo de reacción de las alumnas del Instituto. Él y solo él, Ingenieros, es el culpable del fracaso de Ponce, al que saco de su medianía doctoral, descentro de un ambiente moderno, y lo convenció de que podía ser el Lunacharsky americano".

 

Finalmente esta miscelánea injuriadora rubrica, en dos tiempos diferentes,  la voracidad destructora de este desanimado, aislado y fulminante critico. Ya que como critico literario no pudo evitar, en su búsqueda de verdades, polemizar con consagrados de su época.

En 1933 con motivo de una encuesta realizada por la revista Megafón, arremete contra Jorge Luis Borges al que califica como un escritor que "envasa en conserva sus pasiones" y esboza una profunda reflexión que hace hincapié en la escritura de Borges. Reflexión que tendrá honda influencia en la posterior obra de Juan José Hernández Arregui y el mismo Jauretche.

Sostiene Doll en dicho articulo:

 

"Así se advierte su afición al neologismo... y no hay una sola vez que no denuncie su concepción preciosista y conceptista. Especie de píldora sintética, donde Borges cree haber encontrado pensamiento, no es mas que su estupefaciente literario, manera de encantarlo y dormirlo para que no exhiba demasiado su bobería  y languidez."[4]

 

Años después arremete contra el intelectual argentino de mayor relieve en el terreno de la historia, José Luis Romero.  Doll, en su ostracismo, enjuicia el  texto Las ideas políticas en Argentina al que tritura calificándolo de esta manera:

 

"Lisa y llanamente un refrito de la historia oficial... con un planteo empírico y antihistorico" donde concluye aconsejándole  a Romero que asista a un cursillo sobre teoría  de Estado que dicta por entonces  Ernesto Palacio.[5]

 

 

***

 

III- En vida paralela a la de Doll, puede a Arturo Jauretche atribuirse el arte del humor, no exento en algunos pasajes de sus polémicas de descalificaciones de índole personal. A la inversa de Ramón Doll el trajinar de Jauretche va de una posición conservadora en su juventud a una abiertamente popular y revolucionaria en las ultimas décadas de su vida. Nacido en 1901, es un juvenil referente político de su pueblo. La impronta de la Revolución Mejicana y desordenadas lecturas al calor de su militancia universitaria, lo convierten en un reformista que milita un considerable tiempo en las filas de la Unión Latinoamericana, inspirada, entre otras figuras por José Ingenieros, Alfredo Palacios y Sánchez Viamonte. Esta agrupación estaba articulada en torno a  la denuncia de las tropelías del Imperialismo Norteamericano en Centroamérica.

El posterior encuentro con Homero Manzi y su adhesión al yrigoyenismo lo ubican en la primeros 30´ en plena resistencia radical, como combatiente, clandestino y conspirador.

Para 1935 es mentor de la Fuerza Orientadora Radical de la Joven Argentina (F0RJA). Esta experiencia compartida con Gabriel Del Mazo y Luis Dellepiane configura uno de los momentos más ricos de la cultura política argentina donde germina la tendencia nacionalista y popular más influyente de la historia argentina.

La neutralidad sostenida durante la segunda guerra mundial y la influencia en un parte importante de la oficialidad joven del ejercito, sitúan posteriormente a Jauretche como adherente y funcionario del peronismo bonaerense desde un lugar siempre conflictivo no exento de persecución.

A partir del golpe de estado militar de 1955 la figura de Arturo Jauretche comienza un ascenso de reconocimiento que se inicia con la escritura de textos que abarcan desde  pasquines resistentes a escritos que se llegan a convertir en bett-sellers. Los Profetas del Odio, El Medio Pelo y el Manual de Zonceras Argentinas. Se convierte de este modo en  lectura obligatoria del aluvión juvenil  que  transita hacia el peronismo.[6]

 

Sobre el humor: Su estilo llano y coloquial lo ubican como muchos han señalado como un referente clásico del estilo prosistico argentino, en la misma línea de Facundo de Sarmiento, Una excursión a los Indios Ranqueles de Mansilla y El 90´ de Balestra. Por su pasión nacional se encontró al momento de su muerte en 1974 como una de las principales figuras del ensayo argentino y compartiendo, a pesar de su disidencia en cuanto a metodología, ideas junto al peronismo revolucionario.

La principal influencia de Jauretche  en la elaboración de este arte chacotero que busca a traves de la provocación de la risa generar conciencias, es Manuel Ortíz Pereira. Fiscal federal, que en 1929 acusa a la ultraderechista Liga Patriótica y en 1935 publica El S.O.S de mi pueblo.  Así, este nacionalista democrático, de ideas económicamente agraristas, elabora los "Aforismos sin Sentido", temática que años después retomara Jauretche bajo el nombre de "Zonceras".

De este modo dentro de un decálogo de "Aforismos sin Sentido", pone junto a "El Estado es mal administrador", "El libre juego de la oferta y la  demanda", esta mofa ridiculizadora de la mercantil ley de "Comprar a quien nos compra".

 

"Comprar a quien nos compra, es como decir vender a quien nos vende, matar a quien nos mata etc.  En definitiva es una ley del Talión a la moderna: extraer  los dientes al dentista, sacar los callos al pedicuro... La frase no tiene desperdicio. Es sonora como todo lo que hueco".[7]

 

En el mismo texto analiza rol de los intelectuales, construyendo una metáfora contundente. Técnica que también utilizara Jauretche en varias ocasiones para describir evasiones intelectuales.

 

"En nuestro país, los literatos ejercen el mismo oficio que el campana del carterista, cuya misión consiste en estrujar, entretener o distraer al candidato, mientras el pungista le sustrae la cartera con un suave paseito de la mano.

El literato argentino, representativo de la intelectualidad argentina, escribe versos, novelas, cuentos y narraciones  de entretenimiento. Se inspira un poco mas  y hace poesías, de las buenas, de esas que hacen poner los pelos de punta. Sigue inspirándose y remonta su vuelo lírico cantando a las estrellas, a la mujer amada, a la patria  a la bandera azul y blanca... Entonces, entra en operaciones al descuidista  y nos sustrae el trigo, el lino, el maíz, la carne, con una suavidad tan delicada como la del lancero autentico, de la plataforma del ómnibus".

 

Entrando de lleno en la escritura de Jauretche, sus fundamentos involucran al lector a traves de la lógica conversacional, que busca provocar una reflexión interna, sin duda por  el modo personal en que se enuncia.

Aunque desestimado por el claustro académico, si se lo conoce, por tener una metodología no científica y  por no  poseer sus argumentaciones una sistematización correlativa, por el contrario su impacto en el lector adquiere un efecto extremadamente concientizador.

De este modo, la técnica jauretcheana no busca reproducir conocimiento, sino estimular a traves de la transmisión de lo vivido el encuentro del lector con sus propias verdades.

A traves de estos parámetro podemos entonces intentar sintetizar esta técnica, hermana de la educación popular.

 

A- Interpelación. Es quizás el mayor logro del pensamiento jauretcheano. Es decir, provocar la reflexión desafiando al lector a que busque, encuentre en sus propias desventuras  y saberes, los replanteos  para encontrar el emancipador  pensamiento autónomo. Porque cada individuo es portador de conocimiento y debe provocarse su propio desperazamiento: "Métale, lector, pues queda para usted la tarea de continuar..."

Es la lógica conversacional y la explicitación del dialogo interpelador del escritor  para con el lector: "Le apuesto cualquier cosa a que es así".

 

B- Involucramiento y Subjetivación. Jauretche se construye en el relato autobiográfico. La ponencia de sus desventuras, replanteos, "solo soy un zonzo avivado", conforman un método permanente en la exposición jauretcheana. Corroborada con rasgos humorísticos, su relato de vivencias, incluyen momentos de quiebre en su imaginario militante y lo enuncia en el lenguaje que será la marca de Jauretche: chistoso y figurativo: "Una patada en el momento oportuno y en el lugar oportuno, puede dar mas enseñanzas sobre la realidad argentina que devorar bibliotecas enteras".

 

C- Pensamiento Alegórico. Fina elaboración simbólica que convierten por momentos su escritura en una literatura figurativa de ingenio simple pero efectivo. El modo en que sintetiza una problemática tan compleja como la de la absorción mecánica y acritica  de ideas propias de la metrópoli, logra momentos mas que contundentes: "Nos enseñan a ir al almacén con el manual del perfecto comprador escrito por el almacenero".

 

D- Humor. Si para con sus amigos y compañeros de aventura militante muestra rasgos de ternura y evocación emotiva. Para sus enemigos políticos e intelectuales la descalificación, si por momentos se torna excesivamente personal, adquiere mayoritariamente ribetes burlescos pero desopilantes: "Martínez Estrada se cree tan de izquierda que se tiene miedo así mismo".

 

Para el caso Jorge Luis Borges, con él mantiene una vieja deuda por haber compartido un encuentro luego roto. Esboza estos momentos en que se sintetiza, lo arriba caracterizado, a traves del analisis del prologo que alguna vez le dispenso Georgi y del que luego renegó.

 

"Toda nuestra historia  es una porquería odiosa. , hasta la que hizo el abuelo. Hubiera  sido francesa o norteamericana, turca o de Palestina.  Tal vez  le hubiera resultado simpática al  escritor.  Si lo ubiera oído el abuelo  se corta...  el brazo para  no hacer historia que no le iba a resultar  al nieto, tan fino él". 

 

En la misma oportunidad, dañinamente arremete contra lo que considera como insistente tendencia al onanismo de intelectuales europeizados propios de la ciudad-puerto, contraponiéndolo a los avatares del mundo rural.

 

"Conozco aquí, en la ciudad,  entre los ricos, al tipo de hombres como Borges, de chico,  le dan libros para que se entretengan de noche, y así  resultan escritores.  En el campo, de puro de brutos que somos, de noche les atamos las manos. Es la única forma  de que se levanten despejados". 

 

En el mismo sentido, achacándole un cosmopolitismo evasor de la realidad social, le adjudica el mote de "intelectual químicamente puro". Y para acentuar la traición de Borges a sus anhelos y búsquedas juveniles le dispensa el epíteto de "pura sangre que se anota en correr cuadreras". Finalmente este cuento alegórico intenta ilustrar la permanente desconexión de la "Intelligentzia" con mundo real.

 

"Me acuerdo del loro de un inglés que conocí en el Chaco; al loro y al inglés. De pichón fue de un paraguayo,  y llego al inglés de mano de un checoslovaco. Era un loro culto: guaraní, español, checo e inglés; se zafaba en cuatro idiomas pero nunca acertaba con el oyente".[8]

 

No puede quedar afuera de este esbozo descriptivo, un relato de elaboración antológica en que la técnica jauretcheana muestra el pináculo de graciocidad y costumbrismo, rubricado con la apelación a la memoria colectiva.

Con motivo de refutar la zoncera mitrista sobre la calificación de que:  Rivadavia había sido "el hombre que se había adelantado a su tiempo" por haber intentado construir la civilización anterior a leer a Alexis de Tocqueville. Así retruca Jauretche a la Zoncera N° 22 en su Manual...

 

"Rivadavia no fue el único que se adelanto a su tiempo.

El viejo Cantaluppi, chacarero de mis pagos, la pego en una cosecha, allá por los años 20´. En esa época los almacenes de ramos generales eran los que bancaban a los chacareros a cambio de reservarse el acopio de la producción, con lo que saldaban sus créditos contra estos. Cuando quedaba algún margen para la chacra, se apuraban a encajarle "novedades" para que empezase endeudado el nuevo año.

Así como le vendieron a Cantaluppi la primera heladera eléctrica  que llego al pueblo.

Contando con ella, el viejo Cantaluppi retardo hasta principio del verano la matanza de sus chanchos anuales, pues contaba con la refrigeración  para mantener frescas las morcillas -famosas morcillas   la vasca, a la piamontesa, etc. , dulces, saladas, picantes, con arroz, con pasas, etc., y demás  variantes-.

Invito a sus amigos del pueblo para la tradicional morcilleada  y aquí vino el drama  pues al abrir la  heladera  se descubrió que todo estaba podrido.

Tampoco Cantaluppi había leído su Tocqueville, es decir, el prospecto en ingles que acompañaba a la heladera, que era importada. Así ignoraba que la heladera eléctrica  funciona con electricidad, cosa que lógicamente  faltaba en la  chacra.

La heladera  y las morcillas podridas de Cantaluppi dieron tema para todo el año. Los chiquilines, cuando entraba al pueblo con su Ford de bigotes, le gritaban: -¿"Esta calda la heladera, Cantaluppi?. Lo "cargaban" en todas partes, y más en la casa de ramos generales que le había vendido el aparato, hasta que un día  el viejo metió la heladera en el de "bigotes", la bajo en la puerta del almacén y la hizo chatarra con el martillo de pilón de la herrería de al lado.

Pero nadie dijo en el pueblo  que Cantaluppi era el hombre que se adelanto a su tiempo.

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 En todas las escuelas cuando la maestra pregunta: -"¿Quién fue el hombre que se adelanto a su tiempo?", los niños contestan a coro: -"¡Rivadavia!".

En mi pueblo no lo preguntan, pues puede haber algún niño malo (revisionista) que conteste: - "¡Cantaluppi!".[9]

 

 

***

 

IV- Encuentros. Ambos son caballeros duelistas. Propia de esta generación de políticos y escritores es esta peculiar forma de rubricar el pensamiento con la acción.  Es la idea sostenida hasta las ultimas consecuencias donde esta particularmente en juego la conformación de honores políticos y la elaboración de parámetros culturales.

 

Doll: Por medio de la revista Claridad en 1933 discrepa con las interpretaciones sociales que Raúl Scalabrini Ortíz  ensaya en su elogiado El hombre que esta solo y espera. Doll tritura esta  sociología descriptiva calificándola irreverentemente como:

 

"Chorro grueso de sensiblería, como esos beodos que se abrazan y se llaman "hermanos" al rato de conocerse... chorro grueso de lamentos macarrónicos  en notas de bandoneón, cercano al que puede sentir el robusto ciudadano  después de una "reunión en que ha dejado el alquiler de su casa  o el pipiolo de 18 años cuando ha perdido Racing... Ya tenemos  el substrato afectivo del hombre de Corrientes y Esmeralda:  es un pobre mozo sin vida interior alguna, de una vaciedad espiritual casi polar  y que de tan vacío se aburre  y de tan aburrido, se entristece  y de tan triste se va al café. (¡Oh, paño de lagrimas, oh catedral, o biblioteca y Universidad  del hombre!)  y allí, en el café, sigue bostezando frente a dos o tres marmotas, tan vacíos... y tristes como él.

En los cafés no se aprende nada, ¡desengáñese de una buena vez, Scalabrini!

Esto es una Biblia para el zonzaje.

 

De este modo el 29 de marzo de 1933 se produce un duelo con espadas. Finalizando este, cuando Scalabrini hiere en el antebrazo derecho a Doll. Y se da el ofendido por satisfecho.[10]

 

Jauretche: En  1971 el General Oscar Colombo, Ministro de Obras y Servicios Públicos, deja sentado su desacuerdo con el interventor de YPF, de  orientación nacional, lo que motiva la renuncia de ambos. Indignado comenta Jauretche desde el diario La Opinión:

 

"¿Ignoraba el Gral. Colombo las consecuencias previsibles de su paso  y fue utilizado como un elemento inconsciente o se la silbaba de memoria y sabia a que servia su susceptibilidad?. Todo esto paso el día en que se celebraba el aniversario  del Gral. Mosconi, un personaje que nos redime  de los generales a lo Colombo".

 

Siendo Don Arturo mayor de 65 años se ofrecen para reemplazarlo, en el duelo que exige Colombo para su satisfacción, entre otros Rodolfo  Galimberti. Pero Jauretche no puede borrarse del desafío, ya en varias ocasiones ha calificado la cobardía de los intelectuales que no ponen el cuerpo en defensa de sus ideas como reclutas del  "Batallón de Empujadores y Brigadas de Animémonos y Vayan".

El duelo realizado el 15 de Junio se ejecuta ante la reflexión de Jauretche de que: "Tanto  alear  desprestigiando el culto al coraje, ahora nos hemos pasado  a la otra alforja. Todavía va a pasar que somos un país de amargos".

Tirándose los contendientes a matar, no logran herirse y concluye la satisfacción exigida por el retador, sin disculpa de Jauretche.[11]

 

***

 

V- Desencuentros. El tema que los diferencia es el del nacionalismo. El Doll final, es un ultramontano admirador de Maurras, ultracatólico, temeroso de las masas populares y con encuadres ideológicos estaticos. Por su parte Jauretche es el máximo referente ideológico de la corriente nacional más influyente del siglo 20, en que su tono democrático marca a las claras la búsqueda de soluciones a traves de un replanteo constante.

 

Doll: El arte de la injuria llega a momentos en que el odio le nubla el juicio y lo tornan por momentos delirante. Llega a plantear en los primeros 40´la existencia de una confabulación "anglo-judéo-masónica" que intenta constantemente evitar el nacimiento de una potencia católica en el plano mundial.

Para este trabajo es preferible, antes que la indigerible prosa reaccionario y antisemita, exponer el otro  Ramón Doll de contextura democrática en momentos en que salía del socialismo. En 1934 en la Revista Claridad, comentando el libro de los hermanos Irazusta La Argentina y el imperialismo británico, insulta al nacionalismo oligárquico de este modo:

 

"todas estas entidades oficiosamente nacionalistas  no son otra cosa que ganglios  del mismo cáncer oligárquico que asfixia y envenena la vida nacional "

"Hay que sondear en esos fascio-católicos,  si lo que pretenden  cuando abominan del demoliberalismo es, efectivamente reconstruir económicamente la Nación o instaurar  un Santo Oficio  con un buen arsenal  de parrillas y spiedos  que desde ya nos espeluznan terriblemente"

 

Jauretche: En 1943, alejado de las aberraciones contemporáneas de Doll, polemiza Jauretche con el entonces interventor de la Universidad del Litoral, el medievalista Giordano Bruno Genta, a traves del panfleto titulado  La falsa opción entre dos colonialismos lo que leva a Jauretche a una detención penitencial.

El ingenio, el gaste y la construcción metafórica  no deja de estar ausente en otra oportunidad en que caracteriza a este nacionalismo como ajeno y opuesto a  los intereses populares;

 

Nacionalismo que he definido como paternalista, que quiere una sociedad estanciera. , en la cual ellos dominen y pasen los gauchos con apero de plata y digan: "Adiós patroncito. Adiós m´hijo". Pero nada de levantar a las clases sociales.[12]

 

"El nacionalismo de ustedes se parece al amor del hijo junto a la tumba del padre; el nuestro, se parece al amor del padre junto a la cuna  del hijo, y esta es la sustancial diferencia. Para ustedes  la nación se realizo y fue derogada; para nosotros, sigue todavía naciendo".[13]

 

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VI- Destinos divergentes. El final de sus días los encuentra con reconocimientos acentuadamente diferentes. Ramón Doll hermitaño, olvidado y de vida sedentaria. Jauretche encontrado con buena parte de la clase media a la que tanto aporreo con sus desopilantes descripciones y con reconocimiento por parte de la militancia popular como uno de los forjadores de la conciencia nacional.

 

-"¡Aquí no vive ningún Ramón Doll!"

 

Para 1958 el semanario nacionalista Azul y Blanco envía un reportero que recoge esta apreciacion de este Doll refugiado en el ostracismo desde 1943 y sin esperanza producto del derrumbe de sus antiguas certeras.

 

"... pido disculpas, pero hay gente que estamos abatidos del todo y para los cuales, ya hoy es demasiado tarde".

 

En otra oportunidad la  revista Confirmando describe a un Doll aquejado por el mal de Parkinson que tras un portazo desdeña la invitación a conversar expresando "¡Aquí no vive ningún Ramón Doll!". Refugiado ya en un misticismo de misa diaria, un períodista de dicha publicación sostiene:

 

"Ahora es él quien espera, solo, sin amigos  el ultimo acto de su vida contradictoria, agitada por los mismos fantasmas que  perturbaron a Unamuno... Ramón Doll es definitivamente un personaje del pasado". [14]

 

-"¡Jau-ret-che, Jau- ret-che!"

 

Graficámos este encuentro de Jauretche con los sectores medios a traves de esta descripción del periódico  El Cronista Comercial, con motivo de la asunción el 25 de mayo de 1973 de Hector Cámpora a la presidencia.

 

"La figura inconfundible  de Jauretche apareció en el balcón  en una casa particular, oblicuo a la casa rosada desde el cual podía observarse a al multitud convocada  por ese hito. Al ser divisado, un grupo numeroso de jóvenes comenzó  martillar: Jau-ret-che, Jau-re-che. Era el reconocimieto definitivo, el lógico desenlace de una empresa que lo tuvo como vocero".[15]

 

Por reconocimiento a este militante y educador es conveniente aclarar que, por comentarios de amigos, su ultimo año si bien lo encontró con un reconocimiento nacional, lo sitúo con una fuerte depresión motivado por la conflictiva relación entre Perón y la Juventud Peronista.

 

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Retomar este estilo, valorizarlo como parte de momentos cumbres del pensamiento argentino. Y por encima de todo rescatar el apasionamiento por la escritura y el compromiso militante debe ser tarea de los nuevos cientistas sociales, si queremos, como Universidad Pública estar a la altura de los grandes temas y dramas nacionales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

[1] Datos extraídos de: Galasso, Norberto. Ramón Doll: socialismo o fascismo. CEAL. Bs. As 1989.

[2] Anzoátegui, Ignacio. Vida de Muertos. Ed, Theoría. Bs. As 1996.

 

[3] Ramón Doll. Biblioteca del Pensamiento Nacionalista Argentino. Tomo V. Ed. Dictio.  Bs. As 1975.

[4] En Las revistas literarias. Selección de artículos. CEAL. Bs. AS, 1980.

[5] Galasso, Norberto. Ob, cit.

[6] Galasso, N. Jauretche y su época. De Yrigoyen a Perón. Ed. Peña Lillo. Bs. As 1985.

                      Jauretche. Biografía de un Argentino. Ed. Homo Sapiens. Rosario. 1997.

[7] Galasso, Norberto. Testimonios del precursor de FORJA: Manuel Ortíz Pereira. CEAL. Bs. AS 1984.

[8] Jauretche, Arturo. Los Profetas del Odio y la Yapa. Ed, Peña Lillo. Bs. as 1982.

[9] Jauretche, Arturo. Manual de Zonceras Argentinas. Ed, Peña Lillo. Bs. As 1974.

[10] Galasso, N. Ramón Doll. Socialismo o Fascismo. CEAl Bs. As 1989.

[11] Galasso, N. Jauretche, biografía de un argentino. Homo Sapiens. Rosario 1997.

[12] Jauretche, Arturo. Escritos Inéditos. Obras completas - volumen 6. Ed, Corregidor. Bs. As 2002.

[13] Jauretche, Arturo. Forja y la década infame. Ed Peña Lillo. Bs. As 1984

[14] Galasso, N. Ramón Doll. Socialismo o Fascismo. CEAL. Bs. As 1989.

[15] Galasso, N. Jauretche, biografía de un argentino. Homo Sapiens. Rosario 1997.