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JORNADAS DEL PENSAMIENTO ARGENTINO -  ROSARIO, NOVIEMBRE 2003.

CRÓNICA DIALOGADA: ARTURO FRONDIZI      -----    FELIX LUNA

DRA MARY THEDA DELGADO DE DE NICOLAS

PERTENECIENTE AL EQUIPO DE INVESTIGACIÓN DE LA FUNDACIÓN APRENDER – EX DIRECTORA DE INVESTIGACIÓN DEL  CONSEJO DE INVESTIGACIONES DE LA U.N. DE ROSARIO. MIEMBRO DEL  CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIO CRÍTICAS – CISOR – PROGRAMA DE INVESTIGACIONES DE TEXTOS CULTURALES DEL ÁREA REGIONAL DEL MERCOSUR.

 

                          “ Para incorporarse al proceso de integración regional, la mayoría de los pueblos han puesto por delante su propia consolidación nacional. Algunos han aspirado a conducir o a compartir la conducción de aquel proceso. Allí donde se ha dado o está en trámite. Sin embargo, es difícil arribar a un régimen interno consolidado y legítimo en una situación regional de dependencia y para contribuir eficazmente a la conducción de la integración latinoamericana”.

0( Lipsio, Justo, 1960)

                       Dentro de este contexto como presupuesto, damos paso a  esta ponencia  en la que se intenta  acercar aspectos del proceso  histórico, socio- político- contemporáneo, ( 1958 – 1962),  en el que el Dr. Félix Luna,  abre a una intimidad dialógica,  resaltando las claves de la ideología  política del Señor Presidente Dr. Arturo Frondizi. Vale decir, se intenta elevar a modo de una metodología indiciaria, las consideraciones de la política desarrollista puesta de manifiesto en numerosas publicaciones dentro del “ Centro de Estudios nacionales” entre otros.

                     Dada la limitada extensión de estas páginas, se han seleccionado y propiciado la inclusión de aquellos aspectos que hacen a la valoración de intereses actuales de nuestra realidad, como ser: la Política de Pactos, Política de desencuentros, la Desmemoria, Política de Tierra – Política Agraria, El Problema del Petróleo, ...

                     El sujeto  entrevistador, en “Diálogos con Frondizi”, 1963, Félix Luna se presenta dentro de un esquema de mediación en su especialidad histórica,  pretendiendo hacer más inteligible, un período de nuestra historia. También, lo hace  como  el portavoz de la comunidad o del pueblo,  mostrándose allí donde es reconocido y con peso argumentativo, en el espacio connotado del país.

                    Por su parte, se abordan definiciones verbales,  discursivas, del sujeto presidente  respecto a la dimensión de la sociedad que el construye en su “Método de exposición de nuestra  realidad”, ( Frondizi, A. :Introducción a los problemas nacionales, 1964 ))destacando la presencia de objetivos conformativos de nuestro  proceso histórico.

                    En esta estructuración  histórica,  la unidad nacional, es definida por Frondizi, como movimiento nacional y popular mayoritario, y el contrapuesto, es entendido como la disgregación, como acción de las minorías. La primera con un objetivo: la totalidad del país; la segunda, ligada a los intereses extranjeros, en una estrategia de textualización unida a los objetivos agro - exportadores.

                   Por otra parte, los principios de fricción política se perciben en las dos corrientes nacionalistas: la popular y la aristocratizante considerada reaccionaria. Registrados estos principios en los textos generados en 1945- 1964, al buscar, la explicación de las vertientes nacionales como resultado de la conformación de la Nación, y  la forma y contenido del Estado.

                

                       El país estaba dividido en dos bandos irreconciliables. El peronismo y el antiperonismo eran estados de espíritu cuyo enfrentamiento excedía los rótulos partidarios para envenenar todo el proceso nacional. Frondizi había obtenido una abrumadora mayoría en los comicios pero las cifras electorales no reflejaban el apoyo real con que contaba.( 1: Luna Félix: Diálogos con Frondizi, B.A. 1963,p.  9)

                    A partir de 1955, la Argentina, luego de un largo período de expresar su adscripción a un orden de cosas vigentes, en el que el peronismo no había sido tan sólo un movimiento o un régimen político sino algo más; las prácticas sociales en el país, habían cambiado, y  en el plano de las ideologías políticas también. “ ( 2 : Lipsio, Justo: El futuro Latinoamericano de la Argentina, 1960: p.5 ) En cuanto a la originalidad de los aportes de la ideología proscripta, el peronismo se había mostrado modesto, sin embargo, había presentado un admirable instrumento de difusión con amplia repercusión en los  sustratos populares, con los enunciados de la soberanía política, la libertad económica y la justicia social, incorporados a la razón de ser colectiva de forma indeleble. Había sido el despertar de la conciencia de las masas, el mejoramiento de sus condiciones de vida y de trabajo, su organización, su participación en el gobierno de la cosa pública, en síntesis el afloramiento del elemento social en el nacionalismo popular. Se pensaba además que ciertas líneas ideológicas demarcadoras del movimiento debían ser mantenidas y aún acentuadas.( 3 - Halperon Donghi: La democracia de masas, 1972: p. 98- 99)

      ”...era el nacionalismo de diez años de propaganda peronista,  el que había preparado el camino para un nuevo estilo de oposición que censuraba, más bien que los objetivos declarados de la política peronista, la escasa sinceridad con que eran sostenidos”  ( 4 – op. cit ). Tal había sido el énfasis puesto en la propaganda partidaria y en su actos electorales, que sus elementos tradicionales aparecían en los textos de programas, plataformas, y en sus prácticas sociales como ser la organización partidaria.

             Ya en la década del cincuenta, el radicalismo, ensayaba  nuevas formas del discurso, acompañando  una dirigencia intransigente que se había robustecido en el largo período del peronismo, y ducha en sus críticas al nuevo movimiento, a quien culpaban de no haber esgrimido, en verdad, sus banderas.  Se recordaba además, que el radicalismo había gobernado el país durante 14 años y hasta 1930, manteniendo el patrón tradicional,  y”... de ninguna manera había utilizado el poder para aportar aquellas transformaciones en la estructura social que hubiesen asegurado una base más firme  para el funcionamiento de las instituciones democráticas y tendiente a preparar la integración de todos los estratos sociales a medida que iban emergiendo”.( 5  Germani G. En op. cit.1972, p: 2)

                   En el enunciado de su “Intransigencia”, el nuevo sector del radicalismo declaraba su convocatoria a sectores sociales más amplios para adherirse a la lucha contra la política petrolera adoptada por el presidente Perón en 1954. Al respecto se reconoce el “Programa doctrinario  de Avellaneda” y “ Petróleo y Política” como programa electoral de Frondizi, no obstante las circunstancias políticas de entonces harían muy difícil la consecución de los enunciados  afines lo que es explicado por el Presidente del modo siguiente:

    ” En mis discursos de candidato fui ajustándome a lo que consideraba la realidad nacional y los medios para poder transformarla.  Siendo presidente y con los programas económicos en plena ejecución, se consideró conveniente modificar el Programa de Avellaneda y así se hizo”. Con ello enunciaba su flexibilidad política, su modificación de objetivos, su apelar a negociaciones, su práctica( 6 – Luna F op. cit .p.9)                

               

              También Frondizi se muestra crítico hacia la política exterior de Perón lo que es indicativos de los diversos posicionamientos adoptados en su realización escrita y en su discurso.

              Producida la revolución de 1955, el “radicalismo intransigente” se presentaba como el heredero legítimo de dicha revolución autodenominada libertadora,  asumiendo, en tanto, la única alternativa válida y “legal” posible “frente al cerrado antiperonismo triunfante”. Instalado, Frondizi,  en estas estructuras, las formas hablan por el”.

              Frondizi, además, expresaba:  “Al distinguir lo esencial de lo accesorio, nos encontramos en condiciones de juzgar los acontecimientos, las etapas y los hombres que forman el proceso histórico. Por ejemplo que es lo esencial del peronismo?. Es el despertar de la conciencia nacional de las masas, el mejoramiento de sus condiciones de vida y de trabajo, su organización, su participación en el gobierno de la cosa pública, en resumen el afloramiento del elemento social en el nacionalismo popular”. ( 7- Frondizi, A. op. cit. p. 11 )

               Se perciben en la construcción de sus textos, las definiciones, los contenidos sustanciales y los valores asignados a las prioridades nacionales, conformando una posición ideológica ceñida al ideario programático del desarrollismo, 1958, abortado por el golpe de estado, en 1962.

                En general el registro de diversos informes dan cuenta de otra Argentina que revela en profundidad la perdurable crisis regional y las secuelas de sus características disímiles. Cabe suponer, que estas manifestaciones se construirían en el marco de interpretación del territorio de una requisitoria  contextual, acerca de la práctica de una política, en las relaciones con la potencia hegemónica, vale decir, Estados Unidos. A propósito de lo expuesto citamos:

   “ Si el objetivo de nuestra política es la grandeza nacional, tanto  espiritual como material, que se resume en la afirmación de “ Argentina, potencia mundial”, debe comprenderse que la política exterior es uno de los puntos básicos e irrenunciables. Si nos limitáramos a girar en la órbita de las grandes potencias, degradaríamos nuestra condición nacional y desaparecería nuestra personalidad en el mundo”.( 8- Luna F. op. cit. 60)

                    Conciente de que ningún estado latinoamericano podría conciliar las condiciones necesarias,  Frondizi reconoce  que no es factible de asumir  el liderazgo de un proceso de integración regional aisladamente sino que debería serlo en forma colectiva.” Quien aspire a sobrevivir como nación deberá tener una respuesta adecuada a lo que esas condiciones sugieren y a la medida de su realidad y propósitos”. Reconoce, asimismo,  que la realidad geográfica argentina no ha sido acompañada por una dimensión demográfica sustancial, apropiada a un país con aspiraciones de liderazgo. ( 9 –Luna F. ibidem p 60)

                    Las explicaciones y postulaciones supuestas que a modo de clarificación puedan agregar nuevos tópicos al discurso constituyen segmentos de las interpretaciones ideológicas predominantes en las distintas corrientes políticas. Dentro de las que pueden hacerse fuertes, prácticas  políticas, económicas, sociales, conflictos de clases, según estén albergadas en disímiles capillas ideológicas, en las prácticas discursivas  de cada corriente. Cito a Frondizi: “Después del 6 de septiembre de 1930, muchos de los radicales que se habían apartado del tronco partidario vuelven a su seno, tomando el propio Alvear su conducción, con el apoyo de muchos caudillos que habían sido Yrigoyenistas.” ( 10 – Luna op. cit p. 61)               

               El discurso  que se articula en la interpretación o presentación del desarrollismo ha sido el resultado de la proyección de una práctica discursiva asociada a la solución del problema del desarrollo. Al distinguir lo esencial de lo accesorio, se estaría en condiciones de juzgar aunque fuere en algún aspecto los acontecimientos, las etapas y los hombres que forman el proceso histórico, y definir además las tendencias de la evolución de nuestra comunidad nacional.

                 Pero esta tendencia no se desarrolló sin contradicciones; por el contrario, desde su nacimiento tropezó y tropezará aún, con grandes obstáculos. Se ofrece  pues, una tendencia hacia la síntesis nacional y una tendencia hacia la disgregación nacional. Cito a Frondizi: “ Esta tendencia hacia la disgregación se ha proyectado, en nuestra historia, a veces, en tentativas de disgregación nacional territorial, otra veces como imposición de una clase social sobre todas las otras clases y sectores.” ( 11 – Frondizi, A. op. cit. p. 11)

              Luego del golpe de estado, la caída del peronismo y la implantación de un régimen de facto, se instaló el régimen de la provisoriedad. Asidas al  contubernio y a la disgregación nacional, en procura de asumir el “poder” en base a la elección y a la “legalidad” enmascarada detrás de la proscripción del peronismo...

Aproximación al Marco Histórico

               En 1945, un grupo de simpatizantes del Radicalismo fundó el Movimiento de Intransigencia y Renovación  ocupando una posición escindida de la conducción de la Unión Cívica Radical, con la militancia de Ricardo Balbín y Arturo Frondizi. Por su parte, la Unión Cívica Radical había adoptado la doctrina enunciada y pactada internamente, de la Declaración de Avellaneda elaborada por el Primer Congreso Nacional del MIR, Movimiento de Intransigencia Radical, como su programa partidario.

              El Dr. Frondizi presidente del Comité Nacional, en un movimiento de adaptación, propiciaba la unidad nacional tomando como ejes la reconciliación nacional de los sectores políticos y sociales, posición alejada del revanchismo contra el régimen peronista depuesto y en disconformidad con quienes se alistaban en los presupuestos de la “revolución libertadora.”

              De la Convención Nacional de la UCR realizada en Tucumán ( 1956) surgió la fórmula presidencial Frondizi- Gómez, que se apoyaba en los puntos claves de la Declaración de Avellaneda como plataforma electoral.

               A principios de 1957 se produce la separación  y constitución de la Unión Cívica Radical Intransigente con Frondizi a la cabeza y como candidato a presidente del país  y la Unión Cívica Radical del Pueblo con el liderazgo de Ricardo Balbín. A partir de allí se produce la escisión  partidaria, la que con el correr del tiempo presentaría más evidentes registros en contra del movimiento  peronista proscrito.

                Por el contrario, la UCRI realizaba toda suerte de tratativas en procura de un acercamiento con el peronismo, adoptando un posición conciliadora por arriba de toda  antinomia y anunciando una probable política pactada.

                La respuesta del Presidente todas las prácticas sociales disociantes, ilegales y golpistas se sintetizaron en su recordada expresión: “ No me suicidaré, no me iré del país, ni cederé”.

               En el prólogo, escrito por el mismo Félix Luna,  logra realzar  su elaborada práctica discursiva, aspectos esenciales de los cuatro años de gobierno del  protagonista Frondizi, quien en su lectura no corrigió ni una coma del borrador.  Félix Luna logra demostrar   la originalidad de su enfoque, su valor testimonial basado en registros de la realidad, fácilmente comprobables y referenciales,  por ejemplo, se constata en la siguiente escritura su visión totalizadora de la situación del país hacia 1962.

 “ El país estaba dividido en dos bandos irreconciliables. El peronismo y el antiperonismo eran estados de espíritu cuyo enfrentamiento excedía los rótulos partidarios para envenenar todo el proceso nacional. El nuevo presidente había obtenido una abrumadora mayoría en los comicios pero las cifras electorales no reflejaban el apoyo real con que contaba; pues una gran proporción de sus propios electores permanecían en actitud de recelosa expectativa frente a su futura gestión. Las instituciones, asfixiadas por el enrarecimiento ocurrido en la atmósfera política desde años atrás, no parecían tener conciencia exacta del papel que desempeñaban en la vida del país: así, las Fuerzas Armadas se consideraban depositarias últimas de un poder superior, y los organismos sindicales estaban profundamente comprometidos con el peronismo en función política.” ( 12:Luna F. op. cit p. 9)

 

            Frondizi intentó un quiebre de modos preordenados al invadir esos territorios inviolables, “sujeto escondido en su función social”, con su nuevo estilo de hacer política, intentando además producir una revolución mental, con la sustitución e implantación de nuevos valores, en un presupuesto de legalidad. Elevando la bandera del desarrollo y transformación, con objetivos nacionales, en un “ apellatio ad populum”..  

               Las diferencias dimanaban entre el dato histórico y el discurso de la utopía, en una recurrencia temática referida al Programa de Avellaneda y al Programa de Chascomús, discursos anunciadores de cambios para cada tiempo: el primero, 1945, el segundo 1960.

              Cabe advertir, que los presupuestos presentan a Félix Luna,  reconocido en sus representaciones, asumiendo otro rol en sus repreguntas, no sólo como un personaje subalterno portador de un mensaje codificado ideológicamente, sino como  un sujeto cultural también hegemónico, es su espacio implicado. Es decir, también él se presenta  representado en el lenguaje en el discurso de su verdad,

            Cito a Frondizi, al referirse a los inminentes peligros a los que estaba expuesto:“Todos esos riesgos he  recorrido, porque hacían a las  esencias del país como nación. Compréndalo usted, yo he cedido en ochenta cosas y estoy dispuesto a ceder en otras ochenta, si eso es necesario para mantener la tranquilidad del país y las condiciones que permiten el Desarrollo: pero hay digamos, veinte cosas que defenderé hasta sus últimas consecuencias, ocurra lo que ocurra.” ( 13:op. cot:p:61)

           Resumiendo: los discursos aparecen  cubriendo el orden temático económico, conflicto de clases sociales,  relaciones internacionales, etc. Esta convergencia de vectores de intereses convergían en una modificación sin retorno, producida en el pueblo, con el discurso peronista. Como prácticas sociales de enmascaramiento textualizadas en superposiciones, revoluciones, rupturas, coincidencias, odios y temores:

” Sostiene este sector, la tesis, expresa Frondizi, de que el gobierno debe llegar al final de su mandato, pero con “ la lengua afuera” y sin realizar el programa de transformación que se propone”.” Luna repregunta:” Que intereses tratan de proteger estos sectores?” Ideológicamente representan los grupos internos e internacionales que odian y temen al pueblo”....”Esos grupos representan los intereses agro- importadores y son, en consecuencia, enemigos de un desarrollo económico integral que comprenda un vigoroso impulso de industrialización liviana y pesada y una modernización del campo.( 14: Luna F. p. 38)

                         Estas expresiones, permiten  manifestar los objetivos de  su política  desarrollista y el hecho de ser atacado no por lo que hacía  mal sino por lo que hacía bien:

          Cito a Frondizi: “En realidad, esos grupos procuraron desde el principio del gobierno provisional neutralizar las posibilidades populares. Desde ese gobierno se maniobró con la división del radicalismo y se realizaron desde grandes combinaciones políticas hasta los más pequeños menesteres para impedir posteriormente el triunfo de la UCRI.”( 15: Luna, F.P. 39)              

 

Política de Pactos  

              Desde el momento en que las provincias se erigen en entidades autónomas y partiendo de su espíritu federalista, comenzó un proceso en el que la política de tratados o pactos entre ellas, permitió  sentar las bases de la organización nacional. Así el Tratado del Cuadrilátero, el del Pilar, el de Benegas, ....Al respecto expresa Frondizi, y como una forma de refrendar su constante apelar a la historia y a su política pactada y denegada:

“En la historia argentina los pactos pueden ser distinguidos en dos categorías fundamentales: en primer lugar, los pactos con sentido positivo, es decir que tendieron a buscar coincidencias de adversarios aparentemente irreconciliables, para restablecer la paz entre los hermanos argentinos y crear condiciones de paz, de estabilidad y progreso. Y están también los pactos que tienen un sentido negativo. Aquellos que se urdieron para encontrar soluciones en los sectores de las clases dirigentes a fin de gobernar contra la opinión y muchas veces contra los intereses del pueblo”. ( 16 op. cit. p. 42)

                Con esta recurrencia histórica Frondizi pone en evidencia, nuevamente su condición de estadista ilustrado.                                           

                 En estos pactos ha habido coincidencias, con marcados índices de estabilidad propiciando el progreso y la conciliación nacional, todo ello enfrentado a pactos realizados entre las clases dirigentes, en prácticas sociales y discursivas,  en contra de los intereses del pueblo.  Sin duda, manifiesta Halperin Donghi, ( 17: Halperin Donghi, P. 100 102)  en una democracia moderna la circunstancia de lograr el consentimiento del electorado no es absolutamente necesario, no obstante se contaba en aquél entonces, con una sostenida desorientación del movimiento peronista, ante los cambios político sociales, a veces,  utópicos, encarados por su líder.

                   En tanto limitada por los hechos del 1955, las aspiraciones transformadoras  del radicalismo, bajo la batuta de la intransigencia, pretendían ser, además, las herederas  de la revolución antiperonista y la única alternativa legal factible. Era, por otra parte evidente, que los adversarios internos del Dr. Frondizi, se mostraban debilitados para librarse de su sujeción partidaria.

                   En este caso las mediaciones ideológicas se reiteraban  en nuevas formaciones discursivas, liberadas de las características de sus anteriores discursos, insertos en el programa doctrinario de Avellaneda,  o en “Petróleo y Política”, por ejemplo. Este último, presente como un compromiso pactado y reconocido a través del texto de su obra, y el de Avellaneda, como un enunciado doctrinario, plataforma política que denunciaba la obligación de su cumplimiento.

                           La diferencia se hacía presente, no en los medios que utilizaba Frondizi, sino en la” destreza con que sabía utilizarlos”: la intencionalidad hacia el cambio, el replanteo de tesituras antes sostenidas y ahora mutadas, prácticas sociales emergentes anunciadoras de un nuevo orden, como respuesta vital a esta  dinámica evolución ideológica. Del planteo desarrollista, con la definición de objetivos tendientes a lograr la transformación de la estructura económica y social, sobre los ejes de su política desarrollista y la idea central de la conciliación nacional.

 

               Las elecciones de marzo de 1962, para gobernador de Buenos Aires y legisladores nacionales y provinciales, marcan el “sitio” comprometido y debilitado  del gobierno cercano a su enclave final y  a  su derrocamiento.

               En otra recurrencia temática  Frondizi expresa:

                “ Yo incorporé a mi gobierno a muchos ciudadanos ajenos a la UCRI que compartían su programa. Si no he llevado a muchos más hombres que fueron peronistas,por ejemplo, fue la gran reacción que ello producía y puede producir en ciertos sectores de poder. En cuanto al ingeniero Alzogaray, al incorporarse al gobierno se comprometió formalmente a realizar el programa que yo había anunciado en diversos discursos,/ y.../ fue en su momento un factor de estabilización político- militar.” En este espacio situado se produce una convergencia de valores en procura del desarme de los espíritus y la aceptación de la convivencia entre distintos sectores.( 18 Luna F. p.46)

                 Expresiones de su política de concesiones, de negociaciones y acomodamientos frente a todos los planteos cívico militares.

                 Por otra parte,  las amenazas e intentos golpistas aparecen  investidos en los textos o en las prácticas sociales alusivas al triunfo o fracaso de la gestión presidencial de Frondizi,    manifestándose en una  interacción reincidente en el discurso hegemónico presentes en sus discursos radiales o frente al pueblo en su campaña electoral.

                 De allí las divergencias surgidas por los cambios, en los registros pactados en un tiempo pasado y en otras representaciones, vertidos en los Programas de Avellaneda, 1945. En  el Programa de Chascomús, 1960, reconceptualiza el sentido de su política, al ofrecer sus prácticas discursivas, en una adecuación a  los nuevos tiempos y al nuevo concepto desarrollista.

                 El Programa de Avellaneda lo mostraba en una posición favorable a la nacionalización de las industrias claves,  más tarde muta por un vector de conflicto, las privatizaciones:” Lo fundamental era que “...la siderurgia, cualquiera fuera su régimen jurídico, creaba de hecho una base para la transformación económica argentina” (19: Luna F. 51)

                   Sobre estos presupuestos se hace una revisión de la historia y de lo pactado, en una progresión de elementos que interesan a su postura política connotada de un vigoroso pragmatismo.

                   Elabora en un lenguaje gestual de conciliación un discurso de pacificación, cediendo ante las presiones, tendiendo la mano públicamente en una práctica social ceremonial, redescubriendo los grandes objetivos de la política nacional, desenmascarando sucesivas cuberturas ideológicas para arribar a un espacio de  coincidencia. Sería el redimensionamiento de su capilla ideológica y de su pragmatismo político, que lo obligan a prácticas sociales y discursivas pendulares, enunciatarias de su flexibilización programática y adecuación a las amenazas  golpistas, y a la preservación de su permanencia hegemónica en el poder.

                     No obstante, el discurso del Dr. Frondizi resultaba inescrutable,  tanto en sus estructuras textuales como en sus prácticas sociales,  “ la fría  pasión con que enfrentaba los hechos”, con prácticas de cubrimiento, de enmascaramiento en su pragmatismo. “En un documento, 1947...quedó clara la posición de la intransigencia en cuanto a sus grandes fines. Esos fines son inalterables como son variables los medios.” La confusión entre política de medios y fines es uno de los grandes desencuentros en que suelen incurrir los teóricos de los problemas económicos y sociales,...tenemos que acostumbrarnos a distinguir los objetivos y los instrumentos para alcanzar estos objetivos, pero es fundamental también saber distinguir cuales son las prioridades esenciales del país”.( 20: Luna F. 50)

                                    

             Política de tierra – Política agraria                                             

                            A este respecto, la prédica anunciadora  de la innovación, no era sin embargo un determinante de triunfo. Era más bien la búsqueda de apoyo en la “ sólida estructura partidaria”, que como un anclaje mediador: por ejemplo al definir su preocupación por el problema de la tierra, y los bajos rendimientos respondía, pragmáticamente, instrumentando una selección de créditos, en base a la participación de los productores en campañas de tecnificación y mecanización”.  ( 21: Belenky, Silvia; Frondizi y su tiempo, 1984, p. 35)

                            -Su pensamiento concreto en: El desarrollo implicado con la expansión, el desarrollo auténtico,  con  crecimiento en iguales estructuras.” Reflexiones indispensables para encuadrar de manera debida al problema agrario, que no puede desprenderse de la cuestión general del desarrollo económico” ( 22: Frondizi, A. El problema agrario argentino, 1965.p:8)

                          ” El primer error es el de creer que el mero cambio en el régimen de tenencia de la tierra puede, por sí mismo, incrementar su productividad. El segundo es confundir la propiedad, que es una relación jurídica, con la productividad, que es un relación económica”. ( 23: op. cit: 9)        

                          El análisis discursivo nos ha permitido arribar en parte, a la personalidad de un estadista indiscutido y de mayor valimiento intelectual de su generación política, en el que se aunaban juicios iluminados por una “lucidez mediatizada” que lo conducían a un extremo pragmatismo, para sostenerse en el poder en la consecución de sus fines.

            El problema del petróleo

                             En tanto, Félix Luna,  hace su trabajo reproduciendo los valores asignados al recurso nacional, estableciendo una zona de opuestos y  coincidencias  en torno a los espacios conflictivos:

             En opuestos, con valores negativos relacionados con la importante pérdida de divisas asignadas a  la importación de combustible y acero.  A la debilidad en la capacidad de autodeterminación y preservación de la soberanía, a expensas del bajo nivel de vida de la población.

             Una zona de coincidencia: extracción de petróleo en el menor lapso posible. Uso de YPF,  de  sus propios recursos y recurrencia  también “ a la cooperación del capital privado, sin dar lugar a concesiones ni a renuncias del dominio del Estado sobre nuestras riquezas”, vectores abiertos de conflicto. Todo el petróleo que se produzca aumentará el volumen del transporte, industrialización y comercialización de YPF, Yacimientos Petrolíferos- Fiscales”. ( 24: Belenky, S. op. cit. p.34)                 .

                         Félix Luna mediatiza constantemente los espacios de conflicto y las contradicciones sociales: La isla Martín García. Sitio denotado,  engrandecido por la memoria de Hipólito Irigoyen,  y la denegada memoria,  de la otra presencia histórica en ese mismo espacio, la de Juan Domingo Perón, y en ese “ ahora” la  presencia de Frondizi, presidente de la legalidad, la  paz social y el desarrollo. .

            Inconclusiones:

            Las propias características de esta aproximación a un análisis del texto mencionado   hace pensar en lo absurdo de pretender arribar a una conclusión, aparte de estar convencidos de no haber agotado las posibilidades del texto.

            El análisis  discursivo nos ha permitido ir al encuentro de  dos personalidades intelectuales de nuestro tiempo, una de ellas predominante ya en la década del 50, como un estratega, y  político de gran predicamento abriéndose paso hacia su lugar en la Historia, en la que Félix Luna deja su impronta en sus prácticas historiográficas.