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JORNADAS DE PENSAMIENTO ARGENTINO.

AUTOR: CELINA VALLEJOS . Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL (santa fe)

 

 De memorias y olvidos: La dialéctica de reinvenciones en la escritura de Andrés Rivera

 

La manipulación discursiva de la memoria colectiva, entendida ésta como memoria intersubjetiva, es decir, como una construcción a partir de recuerdos de una experiencia vivida , se ha convertido a lo largo del pensamiento argentino, en un espacio monopolizado por las formas de representación de la formas dominantes que modelan ideologemas y  paradigmas con los que una cultura se autodefine. Decir o silenciar acontecimientos, censurar en el sentido barthesiano, en tanto éste no significa prohibir sino empujar a  hablar de cierta manera de ciertas cosas, es por cierto una constante en sociedades en que, como la nuestra, la memoria social está aún constituyéndose.

Si coincidimos con el planteo de Laura Scarano(2000) ) acerca de que la memoria  no es el recuerdo de hechos concretos, sino de los resultados de actividad de categorizar y hacer inferencias con una función esquematizadora de enorme poder y, si en suma todo conocimiento acerca del pasado es una tradición y una reconstrucción, resulta  productivo detenernos en la relación entre reconfiguración, invención y fijación  de acontecimientos  a partir de las operaciones que lo discursivizan. En este movimiento logran  percibirse no sólo la eliminación de vectores que puedan dar lugar a algún tipo de enfrentamiento sino también, desde una perspectiva dialéctica, los lugares de enunciación que fundan un nuevo decir, una dicción particular a deconstruir.

Al respecto, y desde nuestra especificidad literaria, elegimos leer dos textos de Andrés Rivera La revolución es un sueño eterno (1992) y Para ellos, el paraíso (2002) en tanto signos que condensan los entrecruzamientos de los discursos sociales. Analizar en síntesis, las formas por las cuales estas novelas ( y en general, toda su escritura) inscriben sus continuidades y los modos de acción y sostén que resultan implicados en el juego de sus transmisiones, reanudaciones, olvidos y repeticiones. Al respecto, creemos que la reconversión estética de símbolos y mitos culturales direccionaliza el poder de significación e impone nuevos recorridos de lectura al postular otra  lógica de aproximación que recupera la reescritura de la memoria.

 Así, a partir del montaje de diversas matrices y materiales heterogéneos en los que la experiencia social se constituye en el relato y a la vez lo constituye, se generan sentidos que actúan como dispositivos pensantes y no transmiten significados estables. Las fisuras del yo por desplazamiento y disyunción, el simulacro referencial, la memoria como función discursiva entran como estrategias retóricas que actúan a nivel sintagmático y paradigmático y se desplazan  para representarse como mirada del sujeto de enunciación sobre un objeto ( el yo objeto de narración) y opera por selección de fragmentos de ese objeto. Si el pasado se incorpora a la ficción, es para problematizar su naturaleza como objeto de conocimiento historiográfico, para desafiar la transparencia de la referencialidad vale decir, como un intertexto más pero en este caso, al ser sacado de su equilibrio semiótico, revelan más significados que los originarios, de allí que, – como dice Lotman (1993)– en la memoria artística no existen los olvidos.

 Tal interpelación dialógica, se articula a partir de un posicionamiento en el cual se lee el lenguaje de los imaginarios y comportamientos sociales como material verbal a partir de la complejidad de diferentes mundos semióticos.

El título de una de las novela Para ellos, el paraíso, relato incluido en la misma, reenvía al del prefacio inaugural “Datos para el olvido”, pero también a las novelas anteriores. Constituye toda una metapoética acerca de la escritura de Rivera, que mitifica y desmitifica al mismo tiempo.

“Hay textos que dibujan el presente cuando hablan del pasado”(…) Por cierto que, de la lectura de Para ellos, el paraíso, se podría deducir la validez ficcional de ….miradas al pais de los protagonistas de esos textos….”

 En la novela de  Rivera, el título “La revolución es un sueño eterno y los epígrafes de Perón y de Lenin operan en contrapunto, jugando con el tópico riveriano:

 “Como todos aquellos que en cierto momento de su vida cambian de camino, me di vuelta a mirar lo que dejaba a mis espaldas. En aquella atmósfera de lluvia y de nieve todo parecía irreal”, “Todo es irreal, menos la revolución”, En el texto, uno de los sujetos de enunciado, escribe al comienzo del cuaderno 2 “ Te escribo, entonces, desarmado, y me acojo al sueño eterno de la revolución, para resistir a lo que no resiste en mí. Te escribo, y el sueño eterno de la revolución sostiene mi pluma, pero no le permito que se desplace al papel y sea, en el papel, una invectiva pedante o, para complacer a los flojos, un estertor nostálgico. Te escribo para que no confundas lo real con la verdad”.

 

En ambas novelas, el desajuste de voces, tiempos y espacios quiebra la linealidad argumentativa, dificulta todo intento de sistematización y reafirma la interrogación, negando toda perspectiva logocéntrica. La repetición, como marca portadora de lo aglutinante, encapsula las imágenes, insta a  volver la mirada  sobre el trayecto textual para recomponerlo como lugar de tránsito de un itinerario intencional que lo atraviesa. El  movimiento da cuenta del proceso de la reescritura de la historia entendida como construcción e instala la problematicidad de la noción de verdad. Así, la puesta en escena de la sintaxis narrativa, articula una interpretación que busca afirmarse en las ambigüedades y en los vacíos provocados por el descentramiento de los discursos que se disputan su sentido y por otro lado trae el acontecimiento,

 En relación con el “decir” frente al lector importa destacar además de la forma confesional, los giros aclaratorios que jerarquizan una figura receptiva, así como la profusión de verbos aglutinados en torno a un mismo campo semántico, los deiciticos, las formas pronominales, los tiempos verbales, diluyen violentamente la dimensión del recuerdo para emplazar el pasado como presente, de allí la insistencia en acontecimientos, escenas e imágenes que provocan  el efecto de anulación o neutralización de la idea de progreso. En estos pliegues del texto, las acciones silenciadas se constituyen en centro, más que las acciones de los personajes.

Asistimos entonces,  a los procesos de  reinvención de la memoria compuesto por diversas formas de significar un momento histórico, traerlo al presente, decirlo, incorporarlo, reconfigurarlo con los efectos ulteriores. De este modo, el pasado no puede ser destruido o silenciado, sino sistemáticamente reinventado.

( Hable, Castelli, por nosotros, le dijeron, en esa noche de mayo, sus camaradas, y otros, ahora lo sabe, que iban a morir, y que él, Castelli, nunca conocería) Castelli, les dijo, en esa remota noche de mayo y de lluvia(…..) Suban y tírenlo por la ventana. Sus camaradas, que nunca volverían a ser tan jóvenes como en esa remota noche de mayo y de lluvia, y que nunca llevarían tan lejos una apuesta de vida o muerte como en esa remota noche de mayo y de lluvia, dijeron, después que la voz de él, Castelli, era apenas un susurro, si es que les susurro algo esa noche de mayo y de lluvia, y si les susurró algo, fue: Vámonos a casa;: nos hace falta un trago de caña”

 

La escritura de Rivera es, desde esta perspectiva un nuevo archivo que  produce y preserva la memoria con otros materiales, desde otros lugares de enunciación, fijando y componiendo diferentes versiones, donde dialogan otras voces, miradas, textos, imágenes, saberes, figuras ignoradas o borradas. En esta operación de reescritura las fuentes de los textos se revelan y deforman en una nueva  semiosis de modo que lo imaginariamente evocado, resulta en verdad creado a partir de su verdad.

 En definitiva, estamos en presencia  de textos que problematizan la interpelación ideológica., que constituyen un corrimiento de la doxa, puntos donde la red de las mallas sociodiscursivas se deshacen proponiendo otra lógica, obligando a revisar ideologemas a cuestionar y deconstruir el orden del discurso.

 En el funcionamiento de la textualidad se narra que se narra, ofreciendo lecturas abiertas, acumulando pluralidad de sentidos, oponiéndose formalmente a un discurso monológico y de intención monosémica, correlato de un discurso interpretativo de voluntad unívoca y unidireccional. Desde la escritura fragmentaria de una pluralidad de puntos de vista relativos en la que una escritura afirma, contesta o refuta a otras, su escritura  piensa el poder absoluto y lucha contra las verdades institucionalizadas. La literatura se resiste a la hegemonía, es polifónica, como dice Bajtín, no tiene el poder de oponer una claridad reconquistada y crítica a las líneas generales de la hegemonía que ella interpela.

Pierre Bourdieu en su programa de investigación sobre Teoría Social llama la atención sobre el hecho de que el lenguaje es mediación, de esta manera habría que pensar  de otra manera la construcción del mundo social; en este sentido la relación entre lenguaje y acción, se constituye en el elemento central para comprender la sociedad. El concepto teórico de productividad, opuesto a producto, adquiere  entonces relevancia para el análisis que postulamos en la medida en que lo que se narra es la historia de la constitución de los sujetos en un lenguaje, la representación de sí mismos y el duelo de la imposición de las creencias, en el constante recurrir a la memoria que actualiza el contrato social que otorga filiación e identidad. El esfuerzo por ser (entiéndase permanecer en el discurso), presentifica el artificio de la disputa por imponer, e imponer-se, desde el lugar de la verdad que no es otro que el discurso de la doxa. En esa lucha, se abre una vez más la paradoja: la reconquista del derecho a decir desde la palabra "alienada" del lugar común, reconvertida en la creatividad de la ficción.

En La revolución es un sueño eterno las huellas discursivas generan zonas conflictivas en cuanto a los trayectos de sentido inscriptos en los tópicos del discurso historiográfico, pero también en la formación social implicada por medio de las formaciones ideológicas. Problematizan desde la superficie del enunciado, desde su estructura, es decir, desde el mismo fenotexto -tomando una categoría kristeviana- en tanto éste no actúa como pantalla para esconder la significancia como operación. Desde allí se hace entrar al genotexto puesto que se textualiza la producción del sujeto enunciador, se pone en escena al otro, y en la propia organización de la obra literaria se nota la operación, el pensamiento latente, la serie de transformaciones en las que no falta el elemento paródico y el tono irónico, la polifonía, el diálogo de varias escrituras, el autor, el personaje, el destinatario, el contexto, el corpus literario anterior pero también el sincrónico.

 En ambos textos las voces resuenan polifónicamente conspirando entre sí (aunque en el primero la operación es mayor) Hay ficciones de escritos, de diálogos referidos, cartas, documentos, comentarios, simplificación paródica de textos filosóficos, literarios, compilaciones y metacompilaciones, discusiones sobre temas de historia, profusión de citas a diferentes grados de explicitez,  intercalación de sucesos apócrifos o anacrónicos de los personajes históricos o ficticios, todo lo cual no impide que los nombres propios acumulen pautas de reconocimiento Sin embargo, su repetición incesante hace que pierdan identidad y consistencia, remiten y no remiten a un referente, existen y no existen. Afirman, en suma, la existencia de una no existencia. ¿Qué clase de verdad se constituye aquí, en medio del riesgo y de la conjetura? tal vez una verdad conjetural sobre aquello que el otro demanda. ¿Quién escribe las preguntas que escribe esta mano? - se pregunta Castelli en La revolución es un sueño eterno- y a partir de aquí se abre el espacio para reflexionar sobre las estrategias de las relaciones de poder y sus consecuencias. En el deslizamiento agónico de la escritura de Castelli el yo que posee como marcas una lengua carcomida por el cáncer y una mano en constante movimiento, involucra a los otros (nosotros) en un estado de perpetua enunciación.

La libertad en el manejo del tiempo y de hechos acentúa la idea de que en el devenir histórico hay rupturas y discontinuidades. No se fija el pasado; éste adquiere todo el valor de acontecimientos abiertos; la narración parece ignorar las restricciones que le impondría seguir el curso de una historia lo que le garantiza la no relación necesaria entre ellas. A partir de estos procedimientos -múltiples variaciones del punto de vista, primeras personas que narran en presente, descomposición de las acciones en detalles-, se desestabiliza, se sospecha acerca del acontecimiento, desde el momento en que éste no puede desarrollarse fuera de una subjetividad que forma parte inseparable de la  ficción. De este modo, la   escritura  del detalle, el rigor, la dilatación y la repetición incesante, pero también la corrección producen un efecto radicado en lo verbal. La red interdicursiva en funcionamiento es en definitiva el acontecimiento mismo y el lugar donde éste se produce.

 “¿Soy un actor que escribe que se ríe de él y de las vidas que vivió: que se ríe de la historia -un escenario tan irreal  como el  que  él, ahora, ocupa- y de los hombres que lo cruzan, de los papeles que encarnan y de los que renuncian a encarnar?¿De las marionetas que proliferan, tenaces en el escenario de la historia, y que mastican ceniza? (...)¿Soy el público que contempla a un actor mudo, y que le devuelve, con las simetrías implacables de un espejo, sus representaciones? ¿Yo, ¿ quién soy? (p.26)

 

En la escritura de la corrección, que funciona como registro de desconfianza en lo percibido ya narrado pero a su vez como el espacio desde el cual se puede generar se postula también la desconfianza radical en la representación que, lejos de dar lugar al silencio o al cierre del relato, funciona como pretexto para la corrección entendida como constante reelaboración de lo que ha sido construido por la escritura. El efecto de estos procedimientos es ambiguo: por un lado, se pone en cuestión la materialidad de la palabra, su capacidad para nombrar el mundo y por lo tanto la capacidad humana de incorporarlo y conocerlo (en este aspecto, no sólo lo representado termina por descomponerse, también se diluye la posibilidad misma de la representación) y, por otro, esa desconfianza engendra una productividad narrativa virtualmente incesante, cuya persistencia tiene un inevitable carácter afirmativo y autoafirmativo.  En La Revolución es un sueño eterno, Castelli  copia, tacha, borra, pero lo copiado no es una réplica exacta de la copia, siempre se dice otra cosa, lo borrado, lo tachado deja huellas.  “Un país de revolucionarios se lee en aquello que no se escribe”, . En los intentos de detener la Escritura, de contraponerle otras escrituras porque  una escritura sólo puede ser vencida por otra, se hace entrar la voz del lector.

Castelli- escribe Castelli- leé lo que escribís. Y no llorés. Tachá las líneas que escribiste entre paréntesis: deberías saber, ya, que estos tiempos no propician la lírica (..) Voy a morir, escribe Castelli.(..) uno sabe cuándo va a morir; uno debe saber cómo va a morir. Leo lo que escribí. Mi letra es firme y apretada. Mi pulso no tiembla. No tiembla mi corazón. (…) Se reitera, doctor Castelli, y sus tripas no ríen. Deje de fanfarronear, Castelli. Ponga punto después de última, y tache el resto” (p.48-49).

 En Para ellos el paraíso, un torturador de la última dictadura, visto desde la perspectiva de una de sus víctimas ( su propia esposa en este caso)  se pregunta: ¿Dijo él, con esa voz como gastada y vencida por una fatiga que hombre alguno, salvo él, podría tolerar, que incurrió en ese morboso patetismo de los románticos y que no volvería a reincidir en esas exaltaciones enfermizas; y que, pese a los impíos que proclaman que éstos son malos tiempos para la lírica, la poesía prevalecerá?, “Hay que matarlos a todos. Entrar a sus departamentos y a sus pisos, y matarlos a todos. Que no queden ni los que van a nacer(…) Ni lápidas, ni panteones, ni placas recordatorias. Ni actas de nacimiento ni actas de defunción. Oí lo que digo: no queda nada. En contrapunto, cuando inicia su viaje a la verdad, leemos “ Sabés qué escriben los marxistas ….Hollywood no perdona, en remotos muros de la ciudad que, nosotros, por negligencia,no vigilamos. Los marxistas,a vos te lo puedo decir, escriben la verdad: todavía fingimos ser lo que no somos. Y la ficción corrompe. Este país está empachado de palabras inverosímiles. Pero también, harto. ¿Qué dice la palabra Patria? ¿Y política? ¿Y democracia?. Sé que jadeó. Sé que murmuró que estos son tiempos de guerra. Y que la verdad habla por la boca del soldado”.

 

Llegados a este punto podemos situarnos  en la perspectiva bajtiniana en cuanto  a la unión del acto ético y el estético, palabra-discurso. El acto estético es, según Bajtin, una relación intersubjetiva y su producto es resultado de esta intersubjetividad dual. En los textos analizados, la otredad pone de relieve la palabra y  el otro al que se alude es social. La toma de posición deviene de lo axiológico de la relación dialógica entre ambos  y de un l tono particular que involucra lo ético y lo estético

De allí que esta misce en escene, esa autorreflexividad, que tiene como anclaje el lugar que el yo y el otro ocupan en el espacio no sea intercambiable ni simétrico La interactuación implica así la participación de un tercero, que abarca a los dos y  que no puede ser neutra. En las obras analizadas los personajes sufren fraccionamientos internos y proyección de personalidades, pero esta quiebra y este autoenfrentamiento se proyectan al resto de los elementos de la novela a nivel de la historia y a nivel del discurso; cada realidad del mundo ficcional -personajes, situaciones, espacios textuales, palabras, símbolos-, engendran su contraria, un otro bajtinaino indispensable, capaz de re-velar, y otorgar sentido al término primero.

“¿Qué juramos, el 25 de mayo de 1810, arrodillados en el piso de ladrillos del Cabildo?¿Qué juramos, arrodillados en el piso de ladrillos de la sala capitular del Cabildo, las cabezas gachas, la mano de uno sobre el hombro de otro? ¿ Qué juré yo, de rodillas en la sala capitular del Cabildo, la mano en el hombro de Saavedra, y la mano de Saavedra sobre los Evangelios sobre un sitial cubierto por un mantel blanco y espeso?(...)  ¿Qué juramos allí, en el Cabildo, de rodillas, ese día oscuro y otoñal de mayo? ¿Qué juró Saavedra? ¿Qué Belgrano, mi primo? ¿Y qué el doctor Moreno, que me dijo rezo a Dios para que a usted, Castelli, y a mí, la muerte nos sorprenda jóvenes?¿Juré, yo, morir joven? ¿Y a quién juré morir joven? ¿Y por qué? (..) Juré que la revolución no sería un te servido a las cinco de la tarde. (  p.145-146)

 

 Así, desde el pensamiento bajtiniano, volvemos al principio, la enunciación del diálogo social entre la autonomia del arte y la ideología.  Cada uno de nosotros está constituido como un colectivo de numerosos yoes que Bajtín llama lenguajes, las voces habladas por los otros.  Una sociedad dada se objetiva en sus textos, sus escritos, todo discurso se vincula con expectativas y necesidades sociales concretas; se constituye a partir de las prácticas y a la vez instituye prácticas y sujetos para los cuales produce sentidos.

 Es necesario entonces prestar atención a los riesgos de la banalización, monumentalización y ritualización vacía del pasado a transmitir; a las formas y mecanismos sociales por los que esas memorias se construyen, seleccionan sus contenidos y fijan una representación del pasado; a los efectos mitificadores e ideologizantes detrás de la memoria; a la memoria como fenómeno masivo de comercialización; a los excesos implicados en el imperativo del "deber de la memoria"; y también al riesgo de su caducidad u olvido.

 

 

                                                                                 CELINA VALLEJOS

                                                                                   DNI: 11933145

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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