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RESUMEN

Título de la ponencia: “Bianco lector de Mallea”

Judith Podlubne (FHyA-UNR)

 

En 1936, a casi un año de su debut en la revista, aparece en Sur un  extenso estudio de José Bianco sobre las últimas obras de Eduardo Mallea,  en el que se reivindica el valor de las elecciones ideológicas y temáticas del novelista. La lectura de Bianco encabeza retrospectivamente la serie de voces que consagran a Mallea desde el interior de la revista[1]. En fuerte polémica con lo que caracteriza de un modo unívoco como “la crítica nacionalista”, Bianco suscribe con entusiasmo las tesis generales que Mallea presenta en Conocimiento y expresión de la Argentina y en Nocturno europeo. La adhesión a estas tesis, congruentes con las que Victoria Ocampo expone en algunos de sus ensayos más relevantes de ese momento[2], lo muestran participando fervorosamente de uno de los debates culturales más importantes de la década desde una posición identificada con la de los miembros destacados de Sur.

No obstante, más allá de esta clara identificación con los valores y temas nucleares de la revista, el ensayo de Bianco se anticipa también a manifestar, de un modo cauteloso (seguramente motivado por su prioridad de hacerse un lugar en la revista estrechando las filas ideológicas ante un antagonista común), sus diferencias estéticas con Mallea, sus críticas al realismo ingenuo del novelista. Mi ponencia apunta entonces a situar e interpretar esta zona del ensayo en que Bianco presenta su disidencia con la estética malleana. El objetivo del trabajo es revisar uno de los lugares comunes extendido entre los criticos más importantes de la revista (John King, Ma. Teresa Gramuglio) quienes, sin advertir los reparos que con sutil prudencia presenta el ensayo, ven a Bianco como “un escritor inicialmente impresionado por Mallea, para ser después cautivado por la obra imaginativa de Borges” (King)

 



[1] Historia de una pasión argentina obtuvo en Sur tres reseñas elogiosas consecutivas. La primera de Bernardo Canal Feijoó, “Letras hispanoamericanas. Historia de una pasión argentina”, en Sur 38, nov. 1937, pp. 74-82. Las siguientes pertenecieron a Ana María Berry, “Letras hispanoamericanas. Una voz nuestra”, en Sur 39, dic. 1937, pp. 76-85, y a Émile Gouiran, “Una interpretación argentina”, Sur 40, enero 1938, pp.75-78.

[2] Me refiero particularmente a Ocampo Supremacía del alma y de la sangre (Ediciones Sur, 1935), “El hombre que murió (D.H. Lawrence)” y “Quiromancia de la pampa” (Testimonios, Madrid, Revista de Occidente, 145-155 y 233-282, respectivamente).