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ACERCA   DE  LAS  CATEDRAS  NACIONALES

 

Trabajo realizado por Gustavo Walter Moscona

 macrirr@yahoo.com.ar

 

I   INTRODUCCION:

Para analizar la experiencia de las Cátedras Nacionales creo que es fundamental no hacerlo en forma abstracta sino que por el contrario es necesario ubicarla dentro de un contexto y de un proceso histórico.

A grandes rasgos voy a partir del golpe militar de 1955 porque a partir de ahí se evidenciará una sucesión de gobiernos inestables en donde se van a suceder democracias y dictaduras sin consenso ni legitimación.

Va a existir una proscripción al peronismo, cuyo líder va a estar exiliado, va a haber represión a la clase trabajadora y es en ese proceso que se va a producir la radicalización o peronización de los sectores medios con la cual, la experiencia de las Cátedras Nacionales sin lugar a dudas va a estar relacionada.

El contexto en el que se produce la experiencia de las Cátedras Nacionales es el golpe que se produjo en 1966 con Onganía y que se conoció como la “Revolución Argentina”. El mismo, no fue un golpe más sino que,  al contrario de los anteriores, tenía como objetivo llevar a cabo una profunda reestructuración política, económica y social.

Los sectores sociales que promovieron dicho golpe planteaban que la falta de desarrollo económico de la Argentina se debía a un problema político y, que por lo tanto era necesario anular, borrar por decreto esta esfera. Podríamos decir que este era el planteo del General Onganía y su gobierno en cuanto a un trabajo sin plazos y con objetivos por etapas. “Los tiempos”, tal es la denominación que tenían, significaba solucionar primeramente lo económico, luego lo social y por último lo político.

Lo económico había pasado a manos de los técnicos ligados al capital extranjero mientras que lo político quedaba bajo el contr4ol de los militares que se veían a sí mismos como los únicos capaces de poner orden al descontrol generado por los civiles.

Para solucionar los problemas políticos era necesario hacer desaparecer todo lo vinculado a la política in cluído a los partidos (hasta ese momento el único que estaba proscripto era el peronismo). De esta manera, lo político desaparecería, según creían.

 

II) EL ESCENARIO:

La universidad no va a escapar a la tarea de depuración encarada por el gobierno de la “Revolución Argentina”. La misma es intervenida el 29 de Julio de 1966 mediante la ley 16.912 la cual suprimía la autonomía universitaria y convertía a los rectores en meros administradores anulando las representaciones de claustros y prohibiendo la actividad política.

Conocida la noticia de la intervención se toman cinco facultades entre ellas, la de Filosofía y Letras donde funcionaba la carrera de Sociología. La represión no se hizo esperar: la noche de los bastones largos como se conoció esos sucesos produjo la ruptura de algo que hasta ese momento era considerado como un hecho natural: el aislamiento de la universidad de los avatares políticos del país. Esto no quiere decir que la universidad no tuviera una formada postura política, sino que, por primera vez, producto de ella sufrían lo mismo que venían sufriendo por ejemplo los trabajadores y los peronistas post 55. Este hecho produciría un efecto contrario al buscado, no solo no se logró anular la política sino q2ue la instaló en el centro de la cuestión, lo que tuvo como resultado el inicio del proceso de radicalización política de gran parte de la esfera universitaria.

Esta represión pondría a la universidad al mismo nivel que los demás actores sociales a los cuales “la revolución argentina” se proponía disciplinar.

La respuesta a esta situación se dio por medio de una ola de renuncias masivas de profesores de la universidad fundamentada por un lado, desde el plano ético, por otro debido a la evaluación respecto a la po9lítica futura en términos de presión sobre el gobierno. Las renuncias mostraban a las claras el fin de la universidad nacida bajo el impulso modernizador una década atrás y que se autoreferenciaba como isla democrática.

La renuncia por parte de los profesores e investigadores produjo la realidad de un espacio vacío que no demoraría mucho en ser ocupado.

 

III) LA INTERVENCION EN LA CARRERA:

Como había señalado, la intervención a la universidad y la represión del 28 de Julio de 1966 había significado la destrucción de los cuerpos docentes de la Universidad de buenos Aires. El plan de Onganía trataba de conseguir el apoyo del peronismo incorporándolo a través de las estructuras sindicales del vandorismo e idéntico planteo llevaría a cabo para la UBA, para la que también había un lugar en su concepción corporativista de la sociedad.

Así planteada, la intervención a Filosofía y Letras caía en manos de un tal Herrera peronista ligado a las estructuras del neo peronismo y con vínculos con el nacionalismo católico. Es importante entender que la intervención prtendía que el peronismo ortodoxo se convirtiera en una muralla contra el marxismo. El nuevo decano a su vez designó como interventor  de la carrera de Sociología a Justino O’ Farrell y a Gonzalo Cárdenas como director del Instituto de Sociología, ambos provenientes de la Universidad Católica Argentina. Vamos a detenernos en quiénes eran estos dos hombres.

Justino O’ Farrell era un cura ligado a los sectores tercermundistas mientras que, Gonzalo Cárdenas era un historiador vinculado al revisionismo histórico. Lo paradójico es que, a diferencia de otros profesores de la misma procedencia los mismos van a abrir un espacio crítico y al mismo tiempo van a convocar a una nueva camada de sociólogos formados en los años en la carrera bajo la gestión de Gino Germani.

Es sumamente interesante un artículo que, para esos años aparecería en “La CGT de los argentinos” diario dirigido por Rodolfo Walsh en donde denuncia que, el proceso fde intervención de Onganía a la universidad había sido realizado a dedo y que de esos docentes nada se podía esperar. Lo interesante de esto es que “La CGT de los Argentinos” y las Cátedras Nacionales años más tarde actuarán en conjunto conformando un espacio en común entre intelectuales y clase trabajadora representando ambos un peronismo combativo. (1)